jueves, 8 de noviembre de 2012

La revolución de los transportes y su vinculación con el comercio exterior.



En la segunda mitad del siglo XVIII se intensificó en Gran Bretaña, la construcción de carreteras y canales. El Parlamento británico multiplicó las leyes sobre el cuidado y conservación de las carreteras.

El transporte fluvial fue muy importante en este momento porque era más barato y permitía un volumen de carga muy superior al que se transportaba por carretera.

También se intenta mejorar los medios de transporte que se conocen. Y se realizan ensayos de adaptación de la máquina de vapor a los transportes terrestre sin éxito.
Se observa una gran abundancia de inventos en los siguientes ámbitos:
  • La navegaciónA comienzos del siglo XIX, Fulton crea una embarcación a vapor para la navegación, no sólo por río sino por mar.
En 1832 se prueba en el Canal de la Mancha el primer buque de este tipo; y en 1838 se pone en servicio.
  • Los ferrocarriles: fue creado por Robert Stevenson. La línea Liverpool-Manchester fue un éxito y  desencadenó una fiebre en la construcción y de especulaciones.

En la época preindustrial, las mercancías más voluminosas se transportaban, por mar, en grandes barcos de vela y, por tierra, en carros, pero eran medios de transporte lentos y que tenían poca capacidad de carga. En el siglo XIX aparecieron el barco de vapor y el ferrocarril, que permitieron aumentar la velocidad, la seguridad y la capacidad de carga. Estos nuevos avances permitirán a la agricultura encontrar nuevos mercados y vender a distancia mercancías frágiles. Posibilitará los industriales concentrar sus empresas. Los suministros de carbón y materia primas se repartirán regularmente y a bajo precio.

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